Thursday, June 21, 2007

Boca Juniors, Campeón de la Copa Libertadores de América

La postal quedará grabada por siempre.
Juan Román escalando la humanidad de Palermo, con los ojos perdidos en el cielo, los labios inundados por un grito que se multiplicó en Porto Alegre y se clonó por millones en la Argentina. Boca lo volvió a hacer.
Demostró nuevamente, en Brasil por tercera vez, que es el actual 'Capo del continente'. No sólo pisó como un gigante, sino que además avergonzó a Gremio (2-0, 5-0 en el global) y se alzó con la sexta Copa Libertadores.

La nueva epopeya tuvo mucho que ver con aquellas noches históricas del Boca de Carlitos Bianchi. Un equipo que se planta en cualquier cancha con personalidad, audacia y hasta suficiencia. Que abruma al rival con solvencia, que asfixia en casa sector del campo y que siempre tiene el as en la manga: esta vez, como en el 2000 y 2001, fue Riquelme, la figura máxima de esta Copa, que anotó los dos tantos y así sumó ocho goles en toda la competencia.
Boca, además vuelve a ser el equipo más ganador del mundo, en copas internacionales (17). Milan lo había alcanzado hace un mes, pero anoche los "bosteros" los volvieron a pasar.
Tal vez el Mundial de Clubes en Japon decida quien es el Rey de Copas a nivel mundial, y tambien le de la revancha de la final intercontinental perdida contra los xeneizes a los de Accelotti.
Juan Román Riquelme, el mejor jugador del torneo, marcó los goles del campeonato en el segundo tiempo de un partido parejo, en el que Gremio buscó hasta el inicio de la parte final, pero no supo como quebrar el arco defendido por Mauricio Caranta.
Roman con su doblete se llevo la llave gigante de una Toyota, y se consagró MVP. El fue uno de los primeros que enfiló para el codito, uniéndose en el pogo con la barra. Y la rondita que se extrañaba reapareció. Como los palitos para la contra. "La Copa Libertadores no se hizo pa'' Gallinas", cantaban... Sí, todo acabó. Como el humo de las bengalas, como el vino acervezado. Como el fantasma de Porto Alegre, tricolor como Almagro, incoloro como pocos. Boca festeja el retorno al champagne. O a la caipirinha, por caso. Ya se escuchan chocar las Copas prometidas, las Copas "que perdieron las Gallinas", tal como se escucha sobre el córner, de boca de todos. Y Gremio aplaude.
Boca superó la etapa clasificatoria pese a enfrentar a tres rivales que hicieron de anfitriones en la altura, además de tener que jugar de local en canchas neutrales por arrastrar una suspensión de La Bombonera desde un par de años atrás.

Luego, a partir de los cuartos de final, hizo pesar su mística. Ganó los partidos claves, como el que jugó ante Libertad en Paraguay, dio vuelta una serie difícil ante el Cúcuta, y en la final aplastó a Gremio, un equipo que no había recibido goles como local hasta la fecha, y que mantenia un invicto en el Olimpico de Porto Alegre desde 1983.

Habrá que aguantar por estos días a los hinchas de Boca. Usted los ha visto: son pedantes, soberbios, creídos de que nadie los supera. Convengamos que sobran motivos para la fanfarronería. Cómo no agrandarse con un equipo que lleva una década en altísimo nivel; que, desde el 2000 hasta hoy, disputó 13 finales internacionales (ganó diez); que levantó tres Libertadores y una Recopa en Brasil ante cuatro de los más poderosos de ese país; que le aportará media docena de jugadores identificados con el club a la Selección.

Este nuevo logro, como las 16 copas anteriores, tiene responsables, héroes, consagrados, actuaciones decisivas y aportes clave en momentos justos: el misil de Ibarra a Cienciano, el cabezazo de Maidana a Toluca, el doblete de Palacio a Bolívar para asegurar la clasificación a octavos, el gol de Clemente a Vélez, las atajadas de Caranta en Liniers, las apariciones postreras de Palermo frente a Libertad, la firmeza de Díaz en Asunción, el grito de Ledesma en Colombia, esos tiros mágicos de Román... por estos dias la alegría no es sólo brasileña. Porto Alegre calla. Calla por Boca... el nuevo rey de Copas.


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