Thursday, May 8, 2008

Un pasillo que duró 90 minutos

Se había hablado durante toda la semana de ello e incluso Marca estaba dispuesto (seguirá estándolo supongo) a regalar un póster gigante inmortalizando la imagen del Barcelona haciéndole el pasillo al Real Madrid. A fin de cuentas fue lo menos importante de todo el encuentro. El Barcelona, lejos de ser humillado, pareció más equipo y mucho más digno cuando hizo el pasillo que durante el resto del partido. En realidad, el pasillo, antaño ocupador de portadas en Madrid, no fue más que una triste o risoria anécdota (según por donde miremos) del resto del partido, ya que quienes vimos el partido recordaremos para el futuro el gigante pasillo que los baulgrana le cedieron al Real Madrid durante los noventa minutos.

Laporta quizá aprenda de una vez a callar la boca y a no soltar tan alegremente que su Barça le iba a meter 0-5 al eterno rival. Quizá, claro, ya que el problema del Barça y de su entorno probablemente será el mismo que tuvo el Madrid de Florentino. Ensimismarse en su plantilla, seguir creyendo que son los mejores y pensar para su desgracia que esta Liga también la han regalado. 17 puntos avalan lo contrario, y es que, lejos de haber regalado la Liga, ni siquiera han sido capaces de colocarse delante de los blancos alguna vez para luego cederle el sitio. Sería caer en una utopía decir que el Barcelona ha regalado al Liga. El partido de ayer dice todo lo contrario. El resultado, en realidad, es lo de menos. El 4-1 supone algo más. Recordé cuando el Real Madrid marchaba 3-0 en el minuto 60' la portada que Marca le dedicó al Barcelona - Real Madrid de la temporada 2004/2005, cuando el Barça vapuleó al Madrid galáctico. La situación venía a ser la misma.

Un equipo fúnebre y moribundo deambuló ayer por el Bernabeú con ningún espíritu, más allá de la lucha de Henry contra los elementos y contra sí mismo. Extraña temporada la del francés si ayer fue su mejor partido, que lo fue. El único que pareció correr y no querer perder, más allá de las tres genialidades de Messi o de las escasas paradas de Valdés. El resto miraba. Y quizá se miraba a sí mismo en un espejo, ridiculizando su situación y en lo que el mejor equipo antaño del mundo se ha convertido. Una feria, quizá, un desastre, seguro. Un detalle, faltaban Deco, y Eto'o, Ronaldinho las tres piezas claves del gran Barça de hace dos años. Si algunos anunciabamos hace tiempo el cambio de ciclo el partido de ayer supuso la confirmación. Ahora toca despedir a Rijkaard (no lo considero el culpable) y hace runa limpia con cabeza. No vale tener miedo y vender a Gudjohnsen y Thuram. Ellos no son los culpables. Pero eso, ya será el culebrón del verano.

PD: Esta es mi primera colaboración y me gustaría dar las gracias a Dinius y a todo el equipo de El Balón Digital por invitarme a escribir en su blog. Supone un honor y un auténcico placer.

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